Posteado por Amarna Miller el 24 jun 2014 en Aprendizaje, Cosas Interesantes, Historias, Por dentro | 4 Comentarios

Cosas que aprendí viajando por Australia: el valor de la libertad.

Cosas que aprendí viajando por Australia: el valor de la libertad.

Conocí a George en el parking de algún lugar remoto de Australia. Hacía crucigramas y se preparaba un café en un hornillo mientras me contaba, con un acento terrible, que le habían operado del ojo porque era mayor. Muy mayor. Nos recomendó visitar el norte, y la zona de Kimberley. “La Savannah way es una de las partes más bonitas del país pero, ¡cuidado con los cocodrilos!”

George vivía en su Jeep Land Rover de los años 60. Había instalado un colchón en la parte de atrás y tenía todos los útiles necesarios para su vida nómada. Recorría Australia de un lugar a otro, y creo recordar que mencionó tener una hija. Su ropa era andrajosa, llena de manchas y parches por todas partes, y sus manos arrugadas y sucias parecían tener demasiadas historias que contar.
La barba, enredada y blanca, le llegaba a la altura del pecho, y tenía el pelo largo anudado en una coleta baja. Llevaba un sombrero de ala ancha, y parecía una especie de versión envejecida de Cocodrilo Dandee. Misterioso y asalvajado, como el niño que se cría entre lobos. El pulso le temblaba, pero se movía con la determinación de quien ha vivido mucho.

Nos preguntó si hacíamos fotos. Le dijimos que si. Entonces, ya mientras nos despedíamos, George nos dijo que había fotografiado un monstruo. Un ser increíble que intentaba comerse el atardecer. Grande y redondo. Tan gigantesco que él mismo se sentía amedrentado por su presencia.

Fue hasta su coche y después de hurgar un poco, sacó esta foto y me la dio. “Para tí, de recuerdo. El monstruo que se comió el atardecer“.

Le pedí que me la firmara, y con manos temblorosas escribió en el reverso George Lepsen.
Se disculpó por la letra, casi ininteligible.

Le di a George Lepsen treinta minutos de mi vida, y él me enseñó el valor de la libertad. El coraje de recorrerte Australia con 70 años en un Land Rover destrozado sin importarte donde o cómo, o con quién deberías estar. A la mierda los asilos, y las pensiones, y las puñeteras convenciones sociales. A la mierda el mundo real.

George Lepsen no vivía bien. Ni tenía lujos. Y estaba solo.
Pero era feliz.

¿Y sabéis lo mejor? ¿Sabéis qué hay que aprender de esta historia? Que todos podemos ser George Lepsen.
No existen las obligaciones, no existen los “debería…”. Todo lo que haces es una elección. Tu elección.
¿No te gusta tu vida? Cámbiala.

Viaja. Vive. Aprende un idioma. Deja tu trabajo. Sal al mundo real. Haz aquello que te haga latir el corazón a mil por hora. Y hazlo ya. Porque si esperas mucho, ya no serás tan joven, ni tan fuerte ni tendrás la salud de la que ahora puedes disfrutar.

Vivirás momentos de mierda. Y lo pasarás realmente mal. Pero seguirás siendo la persona más feliz del mundo porque estarás persiguiendo tus sueños. Creando tu camino.

Y no hay cosa más bonita, más intensa y que provoque mayor felicidad, que conseguir la libertad.

George.Lepsen-1


4 Comentarios

  1. Guau. Sólo eso!

  2. Libertad es el viaje que hicisteis. Que envidia y que suerte. Mas entradas de Australia por favor.

  3. Precioso y muy deseable por mi parte llegar a realizar el paso para hacer lo que te hace feliz y deshacerte de la convenciones socials. Pero realmente al fin i al cabo es un paso muy dificil.
    Me gusta mucho tu blog por cierto :)

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