Posteado por Amarna Miller el 05 feb 2013 en Tenerife, Viajes | 3 Comentarios

De Tenerife y mi miedo al agua

De Tenerife y mi miedo al agua

Poco a poco voy actualizando y contando todas las mil aventuras que me han pasado ultimamente :) ¡dadme tiempo!

Del 23 al 30 de Enero, y después de unas semanas muy intensas de trabajo, hicimos una pausa y decidimos coger un avión hacia Tenerife. Alli, el fantabuloso Mr. Zor nos dejó quedarnos a mi, a Dario y a Janel en su casa de “Los Majuelos”.

El plan principal para los demás era salir a bucear, pero yo ¡oh niña absurda! no se nadar, así que cada vez que entraban al agua yo me quedaba en tierra esperando mientras hacía tutoriales de Adobe Premiere y sacaba fotos de los insectos.

Comimos cosas maravillosas, entre los cuales destaco la mejor crema catalana de la historia, un strudel de manzana para rechupetearse los dedos, y un mero a la plancha de chiringuito que estaba de diez.

Y al final, entre pitos y flautas me convencieron para que hiciera un bautizo de buceo.

Pausa: antes de continuar la historia haré un pequeño rewind de mis experiencias con el agua, para que podáis poneros en situación.
-De los 5 a los 9 años mis padres me apuntaron a un club de natación. En él pasaban completamente de mi, me ponían manguitos y me echaban al agua durante todo el año. Pero cuando por fin llegaba el día de la “exhibición” con los padres, me tiraban al agua sin los manguitos. Conclusión: Amarna se ahogaba una vez al año y había que ir a sacarla de la piscina.

-Con 13 años, intentando hacer una competición con una chica de mi pueblo, acabamos siendo arrastradas por las olas a donde  no hacíamos pie. La chica se agarraba y se subía encima de mi para no ahogarse, hasta el punto que me estampó contra unas rocas del fondo. Conclusión: Rodillas sangrantes, miedo al agua aumentando.

-Con 15 años mi campamento de verano se quemó en un incendio forestal. En la agencia decidieron mandarme como compensación a un campamento mucho más caro; se les olvidó mencionar que era de deportes acuáticos. Piragüismo, windsurf, vela…Volcamos el barco de vela en alta mar y nos vinieron a recoger en una zodiac. Recuperaron el barco. Conclusión: No quiero volver a acercarme al mar en toda mi vida.

Estuve sin acercarme al agua durante bastante tiempo, hasta que el año pasado mi señor novio me regaló unas gafas de buceo y me convenció para hacer Snorkel. Al principio me moria de miedo, pero entre que con las aletas no me hundía y que podía ver el fondo (y era mucho menos amenazante de lo que yo pensaba) , finalmente lo disfruté bastante. ¡Y vimos un montón de pececitos!
Tras esta pequeña introducción a mis experiencias en el mundo acuático, continúo donde me había quedado: ¡Bautismo de buceo!

Alquilamos un traje largo, un jacket y un regulador (El resto del equipo me lo prestó Zor) y Janel, Zor y yo nos metimos al agua (Dario había tenido un fatídico accidente en el que se cortó el tendón del dedo meñique: hubo que ir al hospital, tuvo que operarse y ahora el pobre está en cabestrillo; Darío, si lees esto: ¡Ponte bueno! ¡Te queremos! :D).

El equipo en tierra pesaba una tonelada asi que entrar al agua fue prácticamente un alivio. Eso si, una vez dentro empecé a ponerme nerviosa: tenía miedo de que las gafas se me cayesen y me entrase agua en los ojos, así que iba sujetándolas prácticamente todo el rato. De hecho, con una mano sujetaba el regulador, con la otra las gafas, y con los dedos libres intentaba compensar mis oidos.

Bajamos a poco más de cinco metros de profundidad, y vi unos cuantos peces a los que sinceramente no presté atención alguna. Estaba concentrada en respirar (Instintivamente cuando metía la cabeza en el agua, aguantaba la respiración) y en que no se me cayesen las gafas (¿?). Zor tuvo mucha paciencia y al final me lo pasé muy bien :) ¡Y vimos una sepia! De hecho, ¡Zor casi se apoya en una sepia!
Dos días después nos volvimos a meter, esta vez siendo yo quien manejaba la traquea por la cual mi jacket se inflaba o se desinflaba.

Sorprendentemente estaba muchísimo más tranquila: creo que el tener el control de mi equipo me hizo sentirme infinitamente más segura.
Nos pusimos en el fondo del mar de rodillas y Zor me dijo como hacer algunos ejercicios: inflar y desinflar el jacket, pivotar sobre un eje para conseguir flotabilidad neutra y cómo vaciar las gafas si se te están llenando de agua.
Empezamos a bucear mientras veiamos pececitos y ¡habia millones de cosas! La visibilidad era perfecta y vimos Fulas azules y negras, pejeverdes, viejas, gallinitas, pejepeines, peces lagarto y araña, tapaculos, una palometa, un sargo, un bocinegro, un cangrejo araña y un cangrejo de arena que jugaba con nosotros :) ,una estrella de mar de brazos múltiples, una holoturia, algunos alfonsitos y ¡un lenguado! Qué bonito que era el lenguado…
Y así, el 29 de Enero del 2013, conseguí meterme al agua, bucear y pasármelo super maravillosamente :D ¡Y ya estoy planeando cómo sacarme el Open water! ¡Gracias Zor por toda tu paciencia y ayuda! A ver si volvemos prontito…

 

 

 


3 Comentarios

  1. O.O parece la historia de superacion del miedo al agua de El show de Truman xDDD
    Ya solo te queda aprender a nadar, que el primer paso, el mas importante ya lo has hecho, perder el miedo al agua :)

  2. Pues que pierdas el miedo al mar en las islas afortunadas es todo un privilegio…saludos desde la isla de en frente. :D

    • Las islas son la parte de España más bonita que nunca he conocido. Estoy deseando volver ¡Sueño con bucear y con ver pececitos!

      ¡Saludos para ti también! :)

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